El surf y los deportes extremos siempre han motivado Arturo Irarrázaval López, emprendedor, publicista, piloto de helicóptero e ingeniero comercial, quien el 2011, precisamente inspirado por el deporte de las olas y la realidad social del país, creo la marca “COA Chile”, en la que fabrica tablas de surf, ropa, accesorios y artículos relacionados a esta disciplina, pero con la gran particularidad de que la mano de obra la componen personas privadas de libertad, quienes han trabajado en los artículos deportivos en sus respectivos recintos penitenciarios, lo que viene siendo el foco central del negocio.
Por esta iniciativa, Arturo Irarrázaval ganó el premio al mejor proyecto pyme del Fondo de Desarrollo de Negocios (CRECE), entregado por la presidenta Michelle Bachelet el 2015, y un año después fue nombrado entre los 100 jóvenes líderes del país por la revista Sábado, con sólo 30 años.
La insospechada expansión del coronavirus por todo el planeta no sólo está dejando un duro registro de contagiados y fallecidos, sino que también está afectado directamente en la economía mundial, golpeando con mayor fuerza a las pequeñas y medianas empresa que, en gran medida, han debido congelar sus actividades productivas o buscar formas para reinventarse.
“Nos encontrábamos trabajando en un proyecto llamado Talento COA, para la cocreación de productos hechos entre diseñadores profesionales y jóvenes del Sename para desarrollar su potencial en diseño y arte. Nos preparábamos para el ingreso masivo de estos productos en el retail, pero la pandemia provocó el cierre de los mall y las grandes tiendas, además de las cárceles y los centros del Sename. Es decir, no pudimos seguir haciendo los productos y menos pensar en distribuirlos”, cuenta Arturo Irarrázaval López.
Fue así como el snowboarder y surfista tomó la decisión de buscar un negocio alternativo. “Si bien COA no ha congelado todas sus operaciones, necesitábamos de todos modos explorar otras opciones a la espera que todo vuelva a la normalidad y buscando algo que, además, ayudara a la comunidad. Pensamos primero en transformar un carro grande que tenemos en una suerte de supermercado para abastecer a la comuna, pero finalmente nos decidimos por vender mascarillas, al evidenciar la necesidad de ellas es en todo el país. Aprovechando que en ocasiones viajé a ferias de proveedores a China viendo productos para COA Chile, me traje por si acaso tarjetas de proveedores clínicos, pensando en botiquienes outdoor de primeros auxilios para deportes extremos, pero finalmente con ellos estoy importando mascarillas”, sostiene.
El giro de Arturo Irarrázaval López fue drástico, pero apunta a lo que hoy es una primera necesidad mundial: Mascarillas para evitar contagio de Covid-19.
Las mascarillas, elaboradas en china, tienen certificación americana y europea para diversas situaciones de salud , entre ellas virus y bacterias. Tienen un nivel de protección de un 95% y sus modelos son N95, KN95 y quirúrgica.
“Ante la escasez de mascarillas, las autoridades están enseñado a hacer unas caseras, pero obviamente el nivel de efectividad y permeabilidad es muy bajo, no se compara con una que cumpla con las certificaciones internacionales y que de verdad te protegen”, advirtió Arturo Irarrázaval López.
Las mascarillas se están distribuyendo, principalmente, en hospitales y centros de salud, en empresas que no pueden parar de operar y también en cadenas farmacéuticas para la adquisición unitaria.
Caer Levantarse Siempre es el slogan de COA y el que Arturo Irarrázaval López incorpora a todas las actividades de su vida. “La vida está llena de cambio y el que no se adapta no sobrevive y en especial las pymes, que están sufriendo mucho con esta pandemia. Algunas han tenido que cerrar, despedir gente y otras buscar rápidamente la forma de adaptarse para seguir subsistiendo. Nosotros hemos querido seguir con el rol social que nos caracteriza, por lo mismo estamos trayendo mascarillas, elementos esenciales para protegernos y proteger al resto de las personas. Esta gran crisis sanitaria nos está dejando una gran lección, que coincide con los valores de COA, que es siempre un aporte positivo a la sociedad”.